A modo de prólogo, los días descafeinados
Los días descafeinados son aquellos que suceden al frenesí, esa temporada que parecía eterna pero que, por suerte o por desgracia, terminó. La sonrisa se pone opaca y los estados anímicos se asientan en un confort ligeramente miserable pero inofensivo.
Con tanto fast food de redes al alcance de la mano, decidí hacer este nicho para usar un espacio que no pertenezca al inconsciente de la rutina. Puede que no duré ni una semana, o quizás, como los días descafeinados, una temporada, pero eso es lo de menos mientras haya ganas de escribir.
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