El largo adiós, una novela de Raymond Chandler
En un reservado del Victor's, un hombre de piel bronceada que se apellida Maioranos toma un gimlet en el mismo lugar donde alguna vez bebieron uno Phillip Marlowe y Terry Lennox. Aquella amistad, fugaz y accidental es la espina dorsal que permitirá a la novela de Chandler moverse sin perder nunca el ritmo ni la creciente profundidad de la historia.
Es la primer novela que leo de Raymond Chandler, me tomó poco menos de una semana, y creo que fue un error haber empezado en el que se considera su mejor libro. Digo esto porque en efecto es una historia escepcional, engancha desde el principio sin que sobre ningún tramo ni se sienta pesada. El ritmo y la progresión de la trama es fluido y mantiene enganchado, los capítulos son breves, facilitando la lectura y dando pequeños cierres a lo que sucede, ayudando a mantener el foco en lo que pasa sin que se vuelva tedioso. Todo esta ahí por algo, desde la mención más insulsa hasta la acción más premeditada, Chandler no deja nada al azar.
El narrador y protagonista es el detective privado Phillip Marlowe, y la exploración de su mundo interno es sin duda el plato fuerte de la novela, tanto como la historia principal. La forma en la que nos vemos envueltos en sus pensamientos, sus reflexiones y su forma de interactuar con el entorno se vuelven propias. Hay una coherencia interna que no se pierde ni flaquea, por el contrario, se mantiene inalterable a lo largo de la trama, al igual que los principios de Marlowe. La escritura es completamente inmersiva y tanto los diálogos de Marlowe como de los demás personajes, están cargados de frases memorables, afiladas y justas; ninguna tiene desperdicio y ni se extienden en monólogos innecesarios. "Decir adiós es morir de a poco" dice Marlowe con esa nostalgía que tanto caracteriza a El largo adiós desde el inicio hasta las últimas páginas.
Sabiendo que Terry Lennox, el reciente y accidentado amigo de Marlowe, tiene los capítulos contados y no llega ni al cuarto de novela, su presencia se proyecta como una sombra que lo abarcará todo, siendo el esclarecimiento de su suicidio y probar su inocencia, una de las motivaciones principales para el detective privado. Hay una conexión entre lo sucedido con Lennox y su esposa Sylvia que lo mantendrá con un pie dentro de la vida de los Lennox/Potter y los Wade (un matrimonio entre un famoso escritor borracho y su preocupada esposa). Al principio puede dar la sensación de que la trama respecto a Lennox queda de lado rápidamente pero, por el contrario, da espacio para que otros sucesos den mayor profundidad y peso a la muerte de Terry.
"Un asesino siempre es irreal cuando uno sabe que es un asesino. Hay gente que mata por odio, por miedo o por codicia. Hay asesinos taimados que planifican y esperan salirse con la suya, Existen los asesinos rabiosos, que no piensan en absoluto. Y están los asesinos que viven enamorados de la muerte, gente para quien el asesinato es una especie de suicidio asistido..." (El largo adiós, Raymond Chandler).
En este punto me es imposible no pensar en toda la atmósfera que crea Chandler, perfecta y estética por dónde decís analice. Lugares como el rancho/granja del doctor Verringer, la mansión de los Loring, la propia casa de Marlowe y el Idle Valley. Una California oscura que mientras más se lee, más se descubre cuanto tomó Frank Miller de Chandler para crear Sin City. Es imposible pensar en Ava Lord de Miller sin Eileen Wade de Raymond Chandler. Habiendo leído mucho antes a Miller, me fue imposible no imaginar El largo adiós con ese estilo de novela gráfica en blanco y negro, todo lo que hace característica a la Ciudad del pecado estuvo primero en la pluma de Chandler (o su máquina de escribir, como se prefiera). Los encuentros con Earl, los visitantes nocturnos del final e incluso el aspecto de Terry Lennox son contundentes, característicos y fácilmente imaginables para el lector, al igual que memorables.
Respecto al "crimen a resolver", esté no se plantea como tal al comienzo, sino que se va formulando con el avance de los primeros compaces. Las motivaciones de Marlowe van naciendo a medida que todo lo concerniente a la muerte de su amigo se enrarece. Nada es seguro y nadie es de confianza, pero eso no es todo, porque cuando estemos confiados de saber que es lo que ocurrió con Lennox, de pecar de listos y pensar que la novela de Chandler no envejeció del todo bien y somos capaces de saber quienes son los culpables y cuales son los hilos que mueven la trama, esta nos golpea igual que Mendy Menéndez a Marlowe, se nos ríe y nos sorprende con una última vuelta de tuerca. Adiós a Linda Loring, adiós al retrato de Madison, adiós a Lennox.
LO MEJOR:
La atmósfera creada por Chandler
La voz Narradora y los diálogos.
LO PEOR:
Algunos personajes como el doctor Verringer, Earl o Candy tienen cierres un poco rápidos (aunque son personajes secundarios).
El largo adiós es uno de los mejores libros que leí, que seguramente toque releer y que obviamente vale la pena recomendar. Una vez metido en el relato, este absorbe al lector por completo.

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